La túnica fibrosa del globo ocular es la capa más externa del ojo y está constituida por la córnea y la esclerótica. La córnea se caracteriza por ser una estructura lisa, brillante, húmeda, transparente y avascular. La pérdida de una o más de estas características es indicativa de una enfermedad corneal (Figura 1).
Figura 1. Córnea normal de un perro. A: Destaca las características de la córnea, lisa brillante húmeda y avascular. B: Segmento anterior, se observa parte de la esclerótica, limbo esclerocorneal y la córnea. Además de la cámara anterior entre córneas, iris y cristalino.
La córnea corresponde al elemento refractivo más importante del globo ocular, ésta aporta aproximadamente entre el 65–75 % del poder dióptrico total del ojo (perro:37- 42D y gato: 36 – 40D), mientras que el cristalino contribuye el resto (perro: 12–18 D y gato: 12 – 18D).
Su integridad anatómica y funcional depende de una compleja interacción entre organización histológica, homeostasis hídrica, metabolismo avascular, inervación sensitiva y estabilidad de la película lagrimal.
La córnea corresponde al elemento refractivo más importante del globo ocular, ésta aporta aproximadamente entre el 65–75 % del poder dióptrico total del ojo (perro:37- 42D y gato: 36 – 40D), mientras que el cristalino contribuye el resto (perro: 12–18 D y gato: 12 – 18D).
Su integridad anatómica y funcional depende de una compleja interacción entre organización histológica, homeostasis hídrica, metabolismo avascular, inervación sensitiva y estabilidad de la película lagrimal.
El epitelio corneal corresponde a un epitelio plano, estratificado, no queratinizado compuesto por 5–7 capas celulares y un espesor aproximado de 40–60 µm, constituido por células basales cilíndricas, células aladas y células superficiales escamosas con microvellosidades de glicocálix. Las células basales se adhieren a la membrana basal mediante hemidesmosomas y complejos de adhesión esenciales para la estabilidad epitelial y para la prevención de los desprendimientos epiteliales espontaneo crónico.
Este epitelio corneal se caracteriza por poseer una alta capacidad de regeneración, con recambio celular en un periodo de 7 a 10 días. Esta alta capacidad de renovación se origina en el limbo esclerocorneal, donde las células madre epiteliales limbales generan células amplificadoras transitorias. Dichas células migran centrípetamente en la córnea para diferenciarse en células epiteliales basales. Posteriormente, las células basales proliferan y experimentan una migración vertical hacia la superficie, diferenciándose secuencialmente en células aladas y finalmente en células superficiales. Las células superficiales sufren apoptosis y son eliminadas por descamación hacia la película lagrimal. Este proceso dinámico de renovación epitelial se describe clásicamente mediante los movimientos X, Y y Z, donde X representa la proliferación y migración centrípeta desde el limbo, Y la migración vertical y diferenciación celular, y Z la pérdida superficial por descamación; manteniéndose la homeostasis epitelial mediante la ecuación X + Y = Z. (Figura 2).
Figura 2. Esquema de la renovación epitelial que muestra la proliferación limbal y migración centrípeta (X), diferenciación y migración vertical (Y) y descamación celular (Z).
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